Las embarazadas británicas y sus hijos corren pelibro por la falta de matronas (comadronas); al parecer se ha producido una muerte en el Hospital Milton Keynes. La muerte de Romy Feast se produjo menos de una hora después de ser sometida a una intervención cesárea ahora hace un año.

El forense del Hospital, Thomas Osbourne, dice que la cesárea se debió realizar urgentemente y se retrasó unas tres horas por una serie de fallos del sistema y comunicaciones. Al parecer, un médico decidió estimular un parto ignorando a dos matronas expertas, en una mujer con taquicardia usando medicamentos que incrementaron los problemas cardiacos.

Tras la muerte de la citada embarazada se ha procedido a una revisión del funcionamiento de las maternidades. Entre los datos a corregir se han encontrado fallos como protocolos obsoletos o con indefiniciones. Se han realizado 12 recomendaciones que se vigilarán periodicamente durante 2009. El Comisionado ha llamado la atención que la sobrecarga de trabajo de las matronas no ha permitido la formación continuada durante los últimos años. La saturación de las maternidades obligan a dar de alta demasiado pronto a las puerperas.