Para muchas mujeres tener el nacimiento de su hijo es un motivo de gran preocupación y prefieren asistir a una clínica donde se les garantice que no sufrirán dolor. La anestesia epidural se ha convertido en un servicio y derecho para todas las mujeres en el trance de dar a luz.
Con la epidural se archivó el principio bíblico de parir con dolor. Tener el parto en casa no es atractivo para muchas mujeres.
Para una embarazada lo más importante es preservar su derecho a elegir a lo largo del proceso reproductivo. La elección de la forma de calmar el dolor durante el nacimiento es uno de los aspectos más valorados.
En la actualidad, hasta en las clínicas más pequeñas, se dispone de anestesistas y personal entrenado para que todo salga bien.

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