Hace 300.000 años el hombre de Neanderthal ocupaba Europa en una época de mucho frío y poca luz. Su aspecto era parecido a los actuales celtas del norte europeo. El estudio del DNA de dos fósiles de Neanderthal procedente del norte de España y de Monti Lessini en Italia, indican que esos homínidos llevaban una mutación del gen MC1R que codifica una proteína que produce el pigmento de la piel melanina y protege la piel de los rayos ultravioleta (UV).

Los modernos humanos de origen europeo, esa mutación causa el pelo rojo y la piel blanca pálida. La mutación del hombre de Neanderthal era diferente a la de los humanos actuales, pero cuando los científicos insertan la mutación del hombre primitivo en células de uno moderno se producen los mismos efectos sobre la producción de melanina.

Se tenía la idea de que el hombre primitivo era de piel oscura, pero desde hace 20 años se especula con la posibilidad de que fueran de piel blanca en el norte europeo; sería una forma de adaptación a los escasos rayos solares en ese medio y a un mecanismo de adaptación para su aprovechamiento para la síntesis de vitamina D.

El hombre de Neanderthal desapareció hace unos 30.000 años. El estudio sugiere que la mutación que produce la piel blanca y el pelo rojo evolucionaron por separado en ambas especies humanas.