La falta de yodo en la alimentación de las embarazadas puede causar enfermedades tiroideas y lesiones cerebrales en el niño durante el embarazo y la lactancia, problemas que se pueden paliar sobre todo en países donde tanto el agua como los alimentos naturales son pobres en yodo por las características del suelo.

Por ello, es recomendable incluir en la dieta un suplemento diario con 200 microgramos de yodo desde el momento en el que planeen tener un hijo. El yodo es un micronutriente esencial porque su función es intervenir en la síntesis de hormonas tiroideas, que participan en el desarrollo cerebral, crecimiento y regulación del metabolismo del niño. El Ministerio de Sanidad y Consumo Español asegura que el yodo es "un elemento imprescindible para el desarrollo del sistema nervioso central del niño y para su desarrollo y crecimiento". Destaca que la alimentación "no es suficiente para cubrir las necesidades de yodo de la mujer embarazada y por tanto del feto", por lo que considera necesario que, "siempre que lo recomiende el médico", se añadan a la dieta fármacos ricos en yodo "durante todo el embarazo y mientras dure la lactancia materna, Si es posible, desde antes del embarazo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la carencia de yodo en el organismo es la principal causa en el mundo que se puede prevenir de lesión cerebral del niño durante el embarazo y la lactancia, además de ocasionar otro tipo de alteraciones en su desarrollo físico y mental. En este sentido se manifestó durante la asamblea general de la ONU en 2002 la entonces directora de la OMS, Gro Harlem, quien señaló que la carencia de yodo es "la causa mundial más frecuente de retraso mental y parálisis cerebral prevenibles".

Para Gabriella Morreale, del Instituto de Investigaciones Biomédicas del CSIC, existen "evidencias sólida" de que si la mujer en el primer trimestre de su embarazo no consigue aumentar la hormona 'T4' libre a los niveles que le corresponden, el feto "va a tener problemas". "La causa más frecuente es el déficit nutricional de yodo. La mujer debe disponer de la cantidad recomendada de yodo durante todo su embarazo y si comienza la ingesta antes de éste, tanto mejor. En zonas españolas con déficit de yodo hay un 35% más de niños con un coeficiente intelectual menor de 100", concluyó.

Para obtener la dosis diaria de yodo recomendada, una embarazada necesitaría tomar cinco gramos diarios de sal yodada o 300 gramos diarios de marisco o 500 gramos diarios de pescado o tres litros diarios de leche de vaca o seis kilos diarios de lechuga o seis litros diarios de vino.



Gynecol Endocrinol. 2007 Jul;23(7):414-28.

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Iodine and thyroid hormones during pregnancy and postpartum.

Pérez-López FR.

Department of Obstetrics and Gynaecology, University of Zaragoza Faculty of Medicine, Zaragoza, Spain.

Iodine is a trace element essential for synthesis of the thyroid hormones, triiodothyronine and thyroxine. These hormones play a vital role in the early growth and development stages of most organs, especially the brain. The World Health Organization (WHO) has declared that, after famine, iodine deficiency is the most avoidable cause of cerebral lesions including different degrees of mental retardation and cerebral paralysis. The main function of iodine in vertebrates is to interact with the thyroid hormones. During pregnancy sufficient quantities of iodine are required to prevent the appearance of hypothyroidism, trophoblastic and embryonic or fetal disorders, neonatal and maternal hypothyroidism, and permanent sequelae in infants. Thyroid hormone receptors and iodothyronine deiodinases are present in placenta and central nervous tissue of the fetus. A number of environmental factors influence the epidemiology of thyroid disorders, and even relatively small abnormalities and differences in the level of iodine intake in a population have profound effects on the occurrence of thyroid abnormalities. The prevalence of disorders related to iodine deficit during pregnancy and postpartum has increased. Iodine supplementation is an effective measure in the case of pregnant and lactating women. However, it is not implemented and the problem is still present even in societies with theoretically advanced health systems. During pregnancy and postpartum, the WHO recommends iodine intake be increased to at least 200 mug/day. Side-effects provoked by iodine supplementation are rare during pregnancy at the recommended doses.