El macho del pez Kenora de un lago de Ontario (Canadá) está sufriendo los efectos de los estrógenos sintéticos provenientes de la píldora anticonceptiva.

En el año 2001 la cantidad de hormonas en el lago eran despreciables. Al cabo de un tiempo se volvió a estudiar la vida existente. La exposición a pequeñas cantidades de estrógenos de la píldora anticonceptiva, causó que los machos fueran indistinguibles de las hembras. Los investigadores estudiaron una especie que alcanza pronto la capacidad rerproducitva; es posible que en los próximos años el problema afectará a muchas más especies. Lo importante del estudio es que los efectos aparecen con cantidades mínimas de hormonas y la altísima sensibilidad de los seres vivos al medio ambiente alterado. La cantidad de hormona es como si pusieramos un pizca de sal en una piscina olímpica.

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Todo el planeta está sometido a una creciente contaminación, incluyendo el agua. Las hormonas anticonceptivas se eliminan por la orina, pasa al agua ambiental, a las plantas y termina en los ríos y mares. Las pruebas de laboratorio indican que la exposición crónica causa que los peces machos produzcan óvulos en lugar de espermatozoides, y pierden las características típicas de los machos como la coloración oscura. La Dra. Karen Kidd de la Universidad de New Brunswick, Canada, ha establecido datos alarmantes.