El Chocolate: para muchos es un sustitutivo del sexo, ya que produce en nuestro cerebro una reacción química placentera parecida a la que se experimenta durante el orgasmo. También puede ser todo lo contrario, un estímulo erótico. De ahí la costumbre francesa, exportada a todo el mundo, de regalar bombones a las mujeres. Junto con el champán, el chocolate es un potente liberador de endorfinas. Llegó a Europa tras el descubrimiento de América en el siglo XV. Se le ha considerado como pecaminoso. En el siglo XVIII, a los mojes franceses se les prohibía comer chocolate para evitar que incurrieran en el pecado de la carne, ya que estimula sexualmente.

La Canela: de todas las especias, es, sin duda, la más afrodisíaca. Su presencia en recetas y postres predispone a tener una buena sobremesa. Es muy utilizada en la repostería y en la cocina mediterránea. Sin embargo, como todas las especias, viene de oriente donde es muy valorada por sus poderes eróticos. Ya en el “Cantar de los Cantares” se habla de ella y se recomienda a la amada que la consuma antes de hacer el amor junto con otras sustancias afrodisíacas: “tus brotes son un paraíso de granados, toma nardo, azafrán, caña aromática y canela”.

La Cebolla: su consumo es muy beneficioso para muchas cosas, pero, entre ellas, estimula la libido. Los sacerdotes egipcios tenían prohibido condimentar con este bulbo porque les provocaba deseos eróticos. Los griegos y los romanos la utilizaron también con fines amatorios. Una antigua leyenda urbana de Arabia asegura que un antiguo mandatario llamado Sheik al Nefzahui mantuvo la erección durante 30 días seguidos porque se alimentaba sólo con un preparado de cebollas, aceite de oliva y yemas de huevo, todo ello condimentado con comino. ¡Increible!