La osteoporosis es una enfermedad crónica que provoca un progresivo deterioro de los huesos y que ataca especialmente a las mujeres menopáusicas. En España afecta a 2,5 millones de mujeres y a 750.000 hombres. A pesar de ello, la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (Fhoemo) advierte de que los tratamientos, normalmente de larga duración y basados en la toma de un comprimido diario o semanal, son abandonados por el 60% de los pacientes.
Se ha demostrado que el ejercicio físico produce una menor tendencia al cambio, es decir, contribuye a preservar e incluso incrementar la masa muscular y ósea del individuo. Otras factores que influyen en una mayor riesgo de desmineralización son el hábito tabáquico, el empleo de ciertos medicamentos y llevar a cabo una dieta desequilibrada: rica en proteínas, fósforo y otros nutrientes, deficitarias en calcio o vitamina D, etc. La leche y sus derivados, así como los vegetales, son una fuente rica en vitamina D.
Las actividades de sobrecarga, incluso el caminar, tienen mayor efecto positivo sobre los huesos que aquellos ejercicios en los que el individuo no soporta el propio peso, tales como natación o ciclismo. Por otro lado, conviene tener en cuenta que el ejercicio de sobrecarga estimula la masa ósea de forma localizada, por lo que se aconseja trabajar todas las partes del cuerpo (se puede observar que el brazo activo de un tenista posee hasta un 20% más de hueso que el inactivo).
Uno de los caballos de batalla más importantes de esta enfermedad es evitar la primera fractura, objetivo básico del tratamiento. Hay que insistir, en este sentido, en la detección de los factores de riesgo de la osteoporosis al iniciar un tratamiento. Por ejemplo, ser mujer, tener un peso inferior a 57 kilogramos, estar siendo tratado con corticoides, sales de litio, antiepilépticos o anticoagulantes, o registrar un fallo ovárico prematuro o menopausia precoz son algunos de los más significativos que indicarán si la paciente tiene o no riesgo de fractura.
Sólo una de cada cinco mujeres que ha sufrido una fractura recibe tratamiento; sin embargo, disponemos de un amplio arsenal terapéutico para abordar esta patología. Entre las nuevas drogas destaca el ibandronato, la hormona paratiroidea o el ranelato de estroncio.
Por tanto, todo predispone a la necesidad de individualizar el tratamiento de la osteoporosis con el fin de maximizar sus beneficios y mejorar la calidad de vida. ¡Una vez conseguido dar años a la vida se trata de que, entre todos, le demos vida a esos años!

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