Siamesas: Anastasia (derecha) y Tatiana (izquierda)

Las niñas siamesas italianas -de origen rumano- Anastasia y Tatiana Dogaru, de tres años de edad, van a ser separadas. Las niñas viven desde hace dos años en EEUU (Dallas) para su evaluación permanente. Están unidas por el cráneo (son cranéopagos) y su frecuencia es muy rara (un caso cada 2,5 millones de nacimientos).

Las niñas comparten numerosos vasos sangíneos, pero la mayor (Anastasia) carece de función renal propia y depende de su hermana; por lo tanto, al hacerse la separación tendrá que someterse a diálisis y transcurrido un tiempo para su recuperación se programará el trasplante renal (posiblemente uno de sus progenitores actuará de donante).

Cuando se proceda a su separación, el sistema venoso de Tatiana podría funcionar con cierta dificultad. Si no se adapta a la separación podría fallecer según los expertos. A nivel cerebral, parece que comparten solo una parte del mismo.

El gran problema es que la separación es inevitable, ya que comienzan a aparecer problemas insalvables.