La maca andina es un tubérculo de la familia de la patata que mejora los síntomas climatéricos y la disfución sexual.
Los años de transición de la menopausia pueden ser muy molestos y las mujeres no están dispuestas a tomar hormonas. La medicina tradicional de los incas tiene un tratamiento natural que pueden estabilizar la situación hormonal, reducir los sofocos y el sudor, la fatiga, los cambios de humor, problemas de memoria, insomnio y la tendencia al engorde.
La maca tiene evidencia científica de reducir los síntomas climatéricos como sofocos, sudor, fatiga, cambios de humor, insomnio, etc. Además, mantiene el peso, el colesterol "bueno" y favorece la absorción de hierro y calcio.
La maca se cria en los Andes peruanos y bolivianos, a 3.000 metros de altitud, en clima frío, y sus efectos se consiguen con la raíz. Ha sido una medicina tradicional indígena durante más de 2.000 años. Su nombre científico es Lepidium meyenii. Desde un principio, fue empleada por los Incas como complemento alimentario para tonificar el organismo y atenuar el hambre de las poblaciones aisladas.
Algunos estudios clínicos indican que su consumo regular aumenta no sólo la fertilidad masculina, sino que ejerce una acción vasodilatadora; lo que supone en sí, que incrementa el flujo sanguíneo hacia los órganos sexuales, favoreciendo así una erección fuerte y duradera. Aún se conoce poco acerca de ella, aunque se ha demostrado precisamente sus diferentes acciones positivas sobre la sexualidad femenina. Por lo tanto, podría llegar a ser considerada como una opción natural de la viagra y productos similares, sin producir efectos secundarios.
La Dra es psiquiatra en la Universidad Loyola y ha señalado que la sexualidad incluye aspectos emocionales que pueden acompañarse de tratamientos como los antidepresivos. Los niveles de testosterona oscilan entre 40 y 75 ng/ml, y pueden disminuir a partir de la menopausia. La Dra Renshaw es muy reacia a prescribir testosterona, ya que no existe la "pequeña dosis" y advierte a las mujeres de los riesgos. La hormona aumenta el riesgo cardiovascular, puede aumentar el acné y cambiar el tono de voz. La doctora recomienda hablar, mejorar la comunicación en la pareja.
Entre las mujeres de 18 a 102 años se comunicó bajo nivel de deseo sexual, 26% tienen problemas con la excitación, y 21% para alcanzar el orgasmo. Los investigadores realizaron un cuestionario y diferentes escalas de felicidad y satisfacción para estudiar los casos. Según el Instituto Nacional de la Salud de EEUU, dificultad sexual corresponde durante cualquier estadío del acto sexual (deseo, excitación, orgasmo y resolución) que impide el disfrute de la actividad sexual individual o de la pareja. La mayor prevalencia de disfunción sexual se dió en las mujeres mayores, pero este grupo se angustió menos por su padecimiento que las mujeres jóvenes (45-64 años).
La AEEM destacó mediante un comunicado que durante las jornadas se ofrecerán las claves para favorecer la medicina preventiva y el diagnóstico precoz de otras patologías asociadas como el síndrome metabólico, la fertilidad después de los 40, el riesgo cardiovascular, la osteoporosis o las alteraciones del estado de ánimo. Asimismo, se presentarán las últimas novedades entre las que destacan los avances en los trastornos de la sexualidad femenina tras la menopausia, los últimos datos y estrategias en Terapia Hormonal Sustitutiva, las nuevas iniciativas en el tratamiento en osteoporosis y la relación entre menopausia y depresión.
El estudio se basó en la selección de fotografías según el grado de atracción que sentían los estrudiados, a los que, además, se le midió la cantidad de testosterona.