Las mujeres de más de 65 años que beben más de tres tazas de café diarias –o su equivalente de té- tienen menor memoria que las mujeres que beben uno o menos tazas de café o té diarias. Este benificio del café y té solo se produce en las mujeres, según un artículo publicado en la revista Neurology.
Los beneficios de la cafeina parece que aumentan con la edad; a la edad de 65 años las bebedoras de café tenían 30% menos de posibilidades de perder la memoria. En las mujeres de más de 80 años, los efectos eran más importantes bebiendo 3 tazas de café o té diarias: las posibilidades de un fracaso de memoría era 70% inferior que las que no bebían esos productos. El estudio se centró en el consumo de café durante 4 años. Los efectos protectores de la cafeína se observaron en la memoria verbal. Sin embargo, la cafeína no previene la demencia.
Los investigadores creen que la cafeína bloquean unos receptores específicos para una sustancia llamada adenosina que, a su vez protege de los efectos tócicos del beta-amiloide, una sustancia que se acumula en el cerebro de las personas con Alzheimer. No se sabe porque la cafeína no produce el mismo efecto en los varones. La Dra. Karen Ritchie del INSERM francés, autora de la investigación, considera que la cafeína se procesa de forma diferente según el sexo. La Dra. Es optimista y sigue sus invesigaciones, en el sur de Francia, porque cree que la cafeína puede prevenir el mal de Alzheimer o puede alargar el tiempo entre los primeros signos de pérdida de memoria y la aparición de la demencia del mal de Alzheimer. Sin embargo, la investigadora no recomienda ponerse a consumir cafeína de forma descontrolada, porque tiene otros efectos (por ejemplo aumenta la ansiedad, la tensión arterial, taquicardia, etc).
Pero las cosas no son sencillas, otros investigadores de Toronto (Canadá) consideran que el efecto de la cafeína en la prevención del declinar de la memoria no están relacionados. En realidad, se trata de un factor genético. La Dra. Krista Lanctot del Sunnybrook Health Sciences Centre en Toronto, dice en su publicación que las personas que pierden memoria y las que no la pierden son genéticamente diferentes, y las diferencias afectan al receptor de la adenosina. Hay otros factores relacionados con el consumo de cafeína y las lesiones cerebrales. Por ejemplo, especula que las personas que toman más café son más sociables y eso ayuda a mantener la memoria y prevenir el declinar intelectual. Sería la sociabilidad que acompaña al tomar más café la causa de la prevención. La Dra. termina recomendando hacer sudokus, palabras cruzadas y otras formas de entrenamiento mental antes que tomar café que produce efectos colaterales sobre la salud.
Karen Ritchie delFrench National Institute for Health and Medical Research, tuvo mucho cuidado de no recomendar el consumo indiscriminado de café, pero es optimista:
"While we have some ideas as to how this works biologically, we need to have a better understanding of how caffeine affects the brain before we can start promoting caffeine intake as a way to reduce cognitive decline. But the results are interesting – caffeine use is already widespread and it has fewer side effects than other treatments for cognitive decline, and it requires a relatively small amount for a beneficial effect.” [...]
Caffeine consumers did not seem to have lower rates of dementia. “We really need a longer study to look at whether caffeine prevents dementia; it might be that caffeine could slow the dementia process rather than preventing it,” said Ritchie.
In Women, Caffeine May Protect Memory [comunicado de prensa]
The class=entry-more>neuroprotective effects of caffeine [Neurology]